Un recorrido a través de la transgresión del Cretácico superior (parte I)

Según Vera Torres [1], una transgresión  “es un avance o extensión del mar sobre áreas en las que anteriormente había depósito (o erosión) continental debido a una elevación brusca del nivel relativo del mar”.

Las transgresiones que ocurrieron en épocas pasadas pueden quedar reflejadas en las secciones estratigráficas, de forma que se superponen las facies de diferentes medios sedimentarios con una ordenación definida. Una sección transgresiva ideal se inicia en el muro, con asociaciones de facies de medios continentales, sigue con otras propias de medios costeros, sobre ellas las de medios marinos someros y termina con facies de medios marinos pelágicos.

Una de estas secciones estratigráficas se puede reconocer en el entorno de la localidad de Rebolledo de la Torre (Burgos). Desde este lugar, parte un ruta señalizada que recibe el nombre de “Las fuerzas de la Tierra” y que se incluye, junto a otras rutas similares, en la Reserva Geológica de Las Loras, situada al norte de Castilla y León, a caballo entre las provincias de Palencia y Burgos.

Encuadre geológico 

Geológicamente nos encontramos en la Región Vasco-Cantábrica, en la que predominan los materiales mesozoicos.

En el mapa geológico[2] que muestro a continuación, tomado de la Hoja 133, Prádanos de Ojeda, del Mapa Geológico Nacional a escala 1:50.000, se aprecia la localidad de Rebolledo de la Torre, así como el arroyo Congosto, por donde transcurre parte del itinerario, que termina ascendiendo a la ladera suroeste de Peña Mesa.

Mapa geológico Rebolledo de la Torre

En la imagen, predominan los colores amarillos y verdosos propios del Cretácico. En la esquina superior izquierda, aparecen colores morados y azules que se corresponde con formaciones del Jurásico. Toda la ruta transcurre sobre los materiales geológicos del Cretácico, a lo largo de una sección estratigráfica que abarca desde la Unidad 20 del mapa geológico hasta la Unidad 24. Esta sección estratigráfica constituye un hermoso ejemplo de sección transgresiva.

Estratigrafía

Unidad de arenas y conglomerados con lutitas vesicolores y alteraciones caoliníferas (Unidad 20)

En las proximidades de Rebolledo de la Torre, esta Unidad está constituida litológicamente por conglomerados con cantos en su mayor parte cuarcíticos, bien redondeados y con una esfericidad alta, que se asocian con areniscas, sobre todo de grano medio y grueso, con colores amarillos y blancos debido a un proceso de alteración caolinífera. Tanto los conglomerados como las areniscas tienen un grado de cementación bajo (serían gravas y arenas).

Se organizan en secuencias granocrecientes, en las que aparecen sets de estratificación cruzada planar y en surco, con los términos conglomeráticos en las base de las secuencias o en las láminas de la estratificación.

Todas estas características hace pensar que se trata de secuencias de relleno de canal, depositadas en un contexto continental, por sistemas aluviales. Forman parte de la denominada Facies Utrillas.

Según su posición estratigráfica se data desde el Albiense superior hasta el Cenomaniense.

El itinerario sale de Rebolledo de la Torre entre campos de labor que ocultan la geología. Según el mapa geológico andamos sobre los materiales aluviales del arroyo Congosto. Al fondo se observa el clusé de Rebolledo de la Torre (luego hablaré de esta estructura) y por detrás asoma Peña Mesa. Poco a poco nos vamos acercando a esos cortados.

Unidad de areniscas ocres, calizas con ostreidos, margas, lutitas y niveles carbonosos (Unidad 21)

Según nos acercamos al lugar donde parece que la montaña se cierra sobre nosotros, se observa en el margen contrario del arroyo Congosto, y a media ladera, una pequeña mancha de color grisáceo que destaca entre la vegetación. Más allá aparece sobre un campo de labor una pequeña escombrera de color oscuro. Hacia allí nos dirigimos, pues parece ser el único yacimiento visible que aparece por debajo de las calizas que coronan el monte.

Una vez allí, podemos observar un pequeño talud muy derrubiado en el que se aprecian lutitas carbonosas con zonas ricas en lignito.

En las lutitas carbonosas aparecen frecuentes restos de materiales vegetales muy carbonizados.

El cambio de litología respecto de la Facies Utrillas indica una variación en el ambiente sedimentario. Leyendo la memoria del Mapa Geológico, encuentro que estos materiales se interpretan como depósitos en un litoral vegetado en el límite inter-supramareal. Es decir, nos encontramos en la antigua línea de costa que existió en este punto durante el Cenomaniense. Ya se está produciendo una elevación del nivel relativo del mar.

Volviendo sobre nuestros pasos, nos acercamos a la zona donde la montaña se eleva sobre nosotros en una serie de escarpes escalonados. Ya desde lejos podemos intuir un cambio en la litología, pues el color y el aspecto general de las rocas es típico de las calizas. Una nueva variación del medio sedimentario nos espera…

Unidad de margas, calizas, biocalcarenitas y calizas margosas con ostreidos (Unidad 22)

Mirando hacia la izquierda se observa un muro de aspecto inexpugnable que seguramente está constituido por rocas carbonatadas (más adelante las estudiaremos pues pertenecen a otra Unidad diferente) . Bajo este murallón rocoso, la pendiente desciende hasta el valle donde me encuentro a través de una ladera con un suelo bien desarrollado que no permite estudiar la estratigrafía, con la excepción de dos capas, una de las cuales se muestra en la fotografía, de forma parcial, en la esquina inferior izquierda, detrás del álamo.

Según nos acercamos al fondo del valle, aparece esta capa que debe ser superada por el sendero. Una rápida observación me permite reconocer dos litologías diferentes que influyen en el relieve. En la parte inferior aparecen margas y calizas margosas, mientras que en la superior, predominan las calizas arenosas y calcarenitas. La diferente litología influye claramente en la erosión de la capa. Así, las calizas de la parte superior, son más resistentes a la erosión que las margas inferiores, a las que, además, protegen. Como resultado, las calizas sobresalen dejando bajo ellas una concavidad en forma de abrigo natural.

El aspecto de las margas y calizas margosas del tramo inferior es el que aparece en esta fotografía. Son muy nodulosas, debido a un intenso proceso de bioturbación, proceso originado por la removilización del sedimento, que en su día formó el fondo del mar, por organismos sedimentívoros. Esta facies de margas y calizas margosas nodulosas, es típica de un ambiente marino en zonas de baja energía por debajo de la influencia de las mareas. En cambio, las calizas arenosas y calcarenitas del tramo superior, indican un ambiente submareal más energético. Por lo tanto, ya estamos en un ambiente sedimentario marino somero. Continuamos ascendiendo en la ruta (y en la sección estratigráfica) hacia el muro de aspecto inexpugnable.

Unidad de calizas y biocalcarenitas (Unidad 23)

Este resalte topográfico destaca vigorosamente en el paisaje, impidiendo, aparentemente, continuar nuestra ruta. No obstante una observación más atenta, permite descubrir un sendero que asciende sin ninguna dificultad entre los derrubios de la pared (a la derecha de la fotografía), para, a continuación, girar a la izquierda, siguiendo un plano estructural inclinado que de forma progresiva va ascendiendo.

Según vamos ascendiendo, se va comprendiendo cómo está organizada la unidad estratigráfica en forma de barras calcáreas resistentes a la erosión y separadas entre sí por materiales más deleznables. Estas barras son muy continuas lateralmente (como se aprecia en esta foto o en la que abre este artículo) y se repiten en la vertical hasta 5 veces, siendo la tercera la de menor potencia. Por lo tanto, existe una cierta disposición cíclica de los materiales sedimentarios.

Si seguimos caminando encontramos un panel interpretativo que nos aclara de forma sencilla lo que acabamos de ver.

Tras leer detenidamente el panel interpretativo, nos damos cuenta que cada uno de estos ciclos está organizado internamente de forma similar a la barra calcárea de la Unidad 22 que he descrito anteriormente, con una parte inferior constituida por calizas nodulosas y una parte superior constituida por calcarenitas y calizas tableadas.

La parte inferior de la secuencia está constituida por calizas nodulosas en las que se pueden observar galerías excavadas por algún organismo infaunal.

A veces pueden encontrarse corales solitarios en el interior de los nódulos. En este ejemplar se reconocen perfectamente los septos que se disponen en forma radial.

Estas características reflejan que el depósito se produjo en zonas fuera de la influencia del oleaje y de las corrientes submarinas, por lo tanto, a una cierta profundidad.

Sobre las calizas nodulosas se deposita un tramo constituido por varios estratos de calcarenitas bioclásticas con estratificación cruzada.

Una mirada más atenta a estas calcarenitas permite descubrir una gran cantidad de bioclastos, como el resto de la valva de un ostreido que muestro en la foto.

Otras veces, el tramo superior de las secuencias está constituido por calizas tableadas que muestran una estratificación cruzada u ondulada.

Todo esto indica que el tramo superior de cada secuencia se depositó en condiciones también submareales, pero en áreas de menor profundidad en las que el sedimento se vio afectado por la acción del oleaje y de las corrientes submarinas.

El conjunto de ambos tramos, calizas nodulosas en la base y calcarenitas o calizas tableadas a techo, forman lo que se conoce en geología como una secuencia de somerización. Es decir, el paso desde la base al techo de cada una de estas secuencias, indica una evolución hacia condiciones progresivamente menos profundas. El inicio de una nueva secuencia implica una rápida profundización en las condiciones de sedimentación. Se establece así un proceso cíclico de regresión-transgresión. Y todo esto englobado en un contexto general transgresivo, ya que comenzamos con sedimentos depositados en un ambiente continental, que pasan a sedimentos de medios costeros y se termina con materiales depositados en un contexto marino.

Bibliografía:

[1] Vera Torres, J.A. (1994). Estratigrafía. Principios y métodos. Ed. Rueda, S.L. Madrid

[2] López Olmedo, F., Enrile Alvir, A, y Cabra Gil, P. (1997). Mapa Geológico de España 1:50.000, hoja nº 133 (Prádanos de Ojeda). ITGE

~ por tectonicadeplacas en diciembre 6, 2012.

5 comentarios to “Un recorrido a través de la transgresión del Cretácico superior (parte I)”

  1. Comentarte cosas de aprendiz podria, estoy jubilado y me gusta esto pero no se del tiempo que dispones, saludos Joaquin.

  2. Comentarte una cosa que no tengo clara. ¿Los sedimentos de margas y arcillas son de mares someros y las rocas carbonatadas de mar mas profundo, o esto no siempre es así?, gracias. Joaquin.

    • La composición de las rocas, por sí sóla, no tiene implicaciones genéticas. Hay margas o arcillas depositadas en medios muy diferentes, tanto continentales, costeros como plenamente marinos. Y dentro de estos últimos, se pueden localizar a diferentes profundidades. Para poder interpretar el ambiente de sedimentación de cualquier material geológico, se necesita recoger un gran número de datos relativos a su geometría, textura, estructura, color o contenido fósil.

  3. Gracias.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

 
A %d blogueros les gusta esto: